Aprendiz de mi propia vida

5766A estas alturas de mi vida no me siento maestro de nada, y sí aprendiz de todo. Cada día que amanece es una nueva oportunidad de llenarme de experiencias nuevas, de adentrarme en los momentos con la conciencia plena de saber que son únicos e irrepetibles.

Quiero romper con la estadística fatal de que nuestros pensamientos son siempre básicamente los mismos día a día. Nos adentramos en los mismos hábitos una y otra vez, hacemos las mismas cosas cada mañana, y repetimos nuestros argumentos y creencias como un bucle sin fin.

Por eso quiero poseer una visión diferente, no quiero disponer de creencias preestablecidas, ni pensamientos fijados en mi mente como letras grabadas a fuego, como certezas absolutas. He descubierto la magia de la vida al comprobar que cuando cambio la forma de mirar las cosas… las cosas que miro cambian. Mi vida completa a dado un vuelco con esta percepción, ya que siendo aprendiz de todo, cada momento que vivo es único para mí.  Único, nuevo y diferente… ya que es la primera vez que llego a cada instante; no es un hábito establecido, no es una regla de mi pensamiento para conseguir una seguridad absurda para caminar por este sendero llamado vida.

Definitivamente he aprendido a vivir sin expectativas, sin esperar nada y al mismo tiempo queriendome sumergirme en un todo. Ahora no voy como un autómata inmerso en miles de pensamientos, ahora me siento despierto con todos los sentidos y observando mi mundo con plena conciencia.

El don de la prosperidad

Conseguir prosperidad no es cuestión de suerte, es un don que todos poseemos.

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Había una vez dos amigos de la infancia que se reencontraron después de mucho tiempo. Uno de ellos era muy rico y el otro pobre. El segundo le pregunto como había hecho para conseguir tanta riqueza.

– Tengo un don -respondió con vehemencia-, todo lo que toco se transforma en oro. Mira te lo demostraré.

Cogió un ladrillo lo toco con su dedo índice y mágicamente se convirtió en oro.

– ¡Es fantástico! -añadió el pobre-, pero… ¡No tengo suficiente para solucionar mis problemas!

– ¡No te preocupes! -le contestó.

Y cogiendo dos ladrillos más los toco con su dedo índice de nuevo y los transformo en reluciente oro.

– ¡Es increíble! … pero… ¡No es suficiente para mi!

– ¡Pero esto es una fortuna amigo! -Respondió incrédulo el rico- ¿Qué es lo que quieres entonces?

Y el pobre añadió subiendo el tono de voz:

-¡Quiero tu dedo!

Reflexión

Hay un mensaje directo de este relato. Tener prosperidad no es tener cosas valiosas, sino poseer la capacidad de transformar en algo valioso todo lo que tocamos.

Es un don innato en nosotros, no es cuestión de pensar en que hay personas que tienen la suerte de tener este don y otros no. Todos disponemos de este valioso don y solo es cuestión de saber utilizarlo.

En el  plano amoroso, por ejemplo, una vez nos enamoramos y conquistamos, para conseguir disponer de prosperidad para siempre, no hay que decir “ya está todo hecho”, sino seguir fortaleciendo la relación para que nunca deje de crecer.

Y en el plano personal, la prosperidad consiste en nunca detenerse en la comodidad de lo seguro. Buscar siempre nuevos horizontes sin temor y miedo. De alguna forma, encontrarse con uno mismo, y junto a la creatividad y la ilusión… querer conseguir siempre algo mejor.

Tenemos un don, un don que solo nos pide estar atentos a la vida, descubrir lo que queremos, soñar y transformarlo en maravillosas realidades.

Ser escritor

Una página en blanco, una idea inspiradora, palabras que se amontonan en mi mente y quieren salir a raudales… jugando y dando forma a lo que deseo expresar.

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Un historia que va cobrando forma, unos personajes que creo dándoles un rostro y un alma. Cierro los ojos y los veo como si los conociera de toda la vida. Me miran y como si de una obra de teatro se tratara esperan impacientes el destino que mi pluma va dibujándoles. Un lugar, una época, quizás mundos que solo existen en mi mente; un sol radiante, una playa , el volar de las gaviotas, el mar golpeando las rocas… una tempestad expresando la fuerza inconmensurable de la naturaleza; un callejón oscuro de una ciudad cualquiera, una silueta que se deja ver entre la niebla, la noche… luces en los edificios que se apagan y se encienden… historias únicas e increíbles tras los ventanales de cada hogar.

Ser escritor es mucho más que escribir, es sin duda  sacar lo mejor de mi alma y expresarlo en palabras.  Muchas veces me he preguntado porque en ocasiones la musa llega sin más y no puedo parar de escribir, y en otras sin embargo me paralizo en un torbellino de pensamientos no pudiendo darles forma.

Ser escritor es indagar, descubrir, investigar… Recopilar datos, hambre de conocimiento para encajar momentos históricos o lugares donde jamás he estado. O viajar hacía un futuro que solo yo puedo ver y crear en mi mente. Si lo puedo imaginar le puedo dar vida de inmediato.

Ser escritor es adentrarte en la máxima libertad, no hay mejor forma de ser libre que sentir volar mi imaginación, no hay mayor deleite que expresar mis propios sentimientos a través delas historias que dan vida mis personajes.

Sí, definitivamente, ser escritor es maravilloso y no pararé de escribir hasta no sacar lo mejor de mi alma en forma de bellas historias.

Almas de papel que están esperándome a que les de vida.

 

Carta a Andreas Lubitz

Querido Andreas:

 

Soy un alma triste que no entiende lo que ha sucedido, soy un alma que se desgarra por dentro intentando indagar y descubrir que es lo que te llevo a hacer algo tan atroz e incomprensible.

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Me dices que tu sueño era ser capitán de Lufthansa y ser piloto de vuelos internacionales, era un bonito sueño Andreas, una bonita forma de trabajar realizando algo que te apasionaba. Pero la vida nos lleva a enfrentarnos con retos que quizás no entendemos en principio, a ti te toco vivir la decepción en mayúsculas de saber con certeza que tu sueño iba a ser truncado por una enfermedad totalmente incompatible con poder volar. Habías saboreado más de seiscientas horas de vuelo como copiloto, volando en el cielo azul e intenso sobre las nubes, eras consciente que estabas solo a un paso de conseguir ser capitán, que todo era cuestión de tiempo y de paciencia. Pero no, esa maldita enfermedad era un muro infranqueable que rompía en mil trozos tu sueño y lo que creías con total convicción que era tu propósito de vida.

Andreas, tomaste una elección nefasta, una salida ilógica e incomprensible. Creeme, la vida nos pone ante situaciones difíciles para adentrarnos en nuestro mundo interior. Sentiste rabia, dolor y sufrimiento por lo que te estaba sucediendo, pero no encontraste las respuestas que buscabas con desesperación. Tu enseñanza ante tu nefasta realidad era saber cual era tu principal propósito de vida. Andreas, ser capitán de vuelos, escritor, periodista o cirujano son etiquetas que nos ponemos como seres humanos, confundiste tu sueño con una obsesión que te llevo a un callejón sin salida.

El verdadero propósito de vida no es otro que amar de forma inconmensurable a todas las personas con las que convivas a lo largo de tu camino, esta es la verdadera vocación de cualquier ser humano. Da igual lo que seas en la vida, lo importante es que sientas esta gran verdad. Fluir ante los acontecimientos de la vida es todo un arte que hay que aprender con dedicación, paciencia y, sobre todo, con mucho amor.

Pero Andreas, tu terrible elección te llevo a atentar contra la vida humana, acabaste con ciento cuarenta y nueve vidas que aún se estarán preguntando que pasó, que aún se estarán preguntando porque lo hiciste. Tu compañero Patrick golpeó la puerta una y otra vez, intento derribarla desesperado porque no querías abrir, él era consciente de que el avión perdía altura, no entendía nada, y sabes algo Andreas, creo que ni tu mismo sabías lo que estabas haciendo. Para ti era una forma de acabar con una pesadilla que no tenía fin, morir sobre un avión era quizás algo poético, terminar con tu vida volando, algo que tu realidad te pedía a gritos, una realidad inundada de oscuridad y tinieblas.

El final de tu historia es terrible Andreas, tú lo sabes. Después de escribir mi última novela supe que no puedo ni juzgarte ni acusarte de nada. Yo soy también tu, capaz de hacer lo mejor y lo peor como ser humano. Pero también soy cualquiera de las almas que vieron como sus cuerpos quedaron rotos en aquella ladera de la montaña y sus vidas interrumpidas con miles de momentos todavía por vivir. Soy Hitler que acabó con miles de personas por una estúpida creencia que creí como una gran verdad, pero también soy un alma que sufrió lo indecible en un campo de concentración. Soy un suicida cargado de explosivos que quiero entrar en el paraíso por derecho propio atentando contra infieles que creo que caminan en el infierno, y soy el que esta en el lugar equivocado muriendo de forma súbita por culpa de una persona-bomba.

Andreas, quiero acabar esta carta animándote a que sigas indagando en el verdadero propósito de vida, jugamos en un tablero  sin dados, ni cartas de suerte, cada casilla del tablero nos lleva a lugares increíbles por vivir, a una gran aventura, al descubrimiento de unas reglas llenas de magia y de encantamiento. Luces y sombras, felicidad y sufrimiento, nirvana y samsara, pero con la seguridad y certeza de que pase lo que pase al final encontraremos un lugar lleno de paz, libertad y amor inconmensurable.

Te amo Andreas, ahora lo sé… todos somos uno.

Luces y sombras

Las cosas son como son. Independientemente de si piensas positivamente o negativamente, hay hechos que suceden en nuestras vidas que ocurren sin mas. Lo importante es saber que hacer con estos hechos y saber actuar siempre desde el amor.

Sentir tristeza es un derecho humano cuando nos ocurren situaciones de sufrimiento. Pero es un periodo de transición, un duelo temporal que nos alivia el alma y nos trae de nuevo al sosiego, a la paz de espíritu y por tanto al amor.

luces y sombras

Si no sintiéramos nunca la tristeza no valoraríamos la alegría, porque sería un sentimiento innato en el ser humano.

La vida esta llena de luces y sombras. De momentos de amor y de momentos de sufrimiento. Lo importante es sabes siempre encontrar la luz de retorno a través del amor.

En la escuela de la vida aprendemos cuando amamos y cuando sufrimos. Todo forma parte de vivir.

Pensar que si siempre me mantengo en frecuencia de amor entonces  me llegarán acontecimientos buenos, es falso. Tan falso como que los problemas y el sufrimiento vienen solos, no los atraemos dependiendo de nuestro grado de positivismo. Las cosas suceden porque si.

Lo que si depende de mi es transformar más rápido o más lento mi sufrimiento en amor… mi tristeza convertirla de nuevo en amor y retornar a mi felicidad.

La poderosa fuerza del amor

Tengo una mezcolanza de creencias en mi mente. Sigo creyendo  que la felicidad se consigue permaneciendo mi espíritu en una frecuencia elevada de amor. Creo que las casualidades no existen,  y muchas situaciones o vivencias las recibo en mi vida en forma de magia. Magia elevada de buenos sentimientos que me trae mi fuente.

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Pero también soy consciente de que los problemas o las vivencias con sufrimiento o dolor no siempre las atraigo yo. Quizás a veces cada uno dependiendo del grado de negatividad pueda atraer “cosas malas” a su vida, pero mi creencia ahora es que la mayoria de las veces me tengo que enfrentar ante situaciones de dolor que me vienen gratuitamente a mi vida. Depende de como actue para volver a encontrar el retorno a mi frecuencia de amor.

Tristeza, dolor, sufrimiento, depresión… Son facetas que forman parte de nuestro ser y no por ello debo rechazarlo. Son momentos de transición, parentesis en mi propia vida que me pueden ayudar a crecer espiritualmente sin dejar el amor a un lado.

Incluso hace falta muchas veces rabía interior para poder levantarme del suelo y tener la confianza en mi mismo para pensar que nada puede ni podrá conmigo, nada podrá tumbar mi espíritu si me elevo con la fuerza poderosa de mi amor.