Almas Monarcas – UN CUENTO SOBRE EL EGO-

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Sky me dio una buena noticia cuando me comento que aquella mañana íbamos a tener la visita del alma avanzada Lucas. Nos iba a deleitar con su tercer y último cuento. Se cerraba así una trilogía de relatos que nos adentraba en el significado profundo de la vida.

No hizo falta preguntarle a mi guía espiritual cuando llegaría  Lucas. Al instante el viento amainó y la lluvia paró súbitamente. Un gran silencio recorrió nuestro bosque extendiéndose de inmediato un manto de amor y encantamiento. Todas las mariposas Monarcas esperábamos expectantes el inicio de este relato, y todas abríamos y cerrábamos nuestras alas sumándonos a este amor  tan extraordinario.

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Había una vez un reino llamado Mente. Un lugar increíblemente bello donde convivían el Rey Ego y sus súbditos: los Pensamientos.

El rey estaba preocupado porque la cosecha de su reino era abundante pero el sabor se había convertido en amargo. Antaño toda le vega de la Mente era admirada por el resto de los reinos vecinos debido a la variedad y calidad de sus frutos.

El rey Ego no sabía que hacer, sus súbditos los Pensamientos estaban cada vez más nerviosos y alterados. El soberano había dado la orden de comer aquellos frutos con sabor tan desagradable, pero eso era como morir lentamente porque el amargor les sumía a todos en una profunda tristeza y sufrimiento. Y lo peor fue que todo el reino de la Mente se había cubierto con una densa niebla. El sol simplemente desapareció y el reino se sumergió en la casi oscuridad.

Aquel día convoco de nuevo una reunión con la mesa redonda del Carácter. Cada vez que había un problema o un asunto de estado, un grupo de Pensamientos, llamados Dominantes, se juntaban alrededor de una gran tabla redonda para lograr encontrar las soluciones pertinentes.

– Estamos otra vez reunidos –empezó a hablar el rey Ego- para encontrar una solución definitiva. Tengo la sensación de que andamos en un círculo cerrado y no damos con las repuestas…

– Es que no es un problema cualquiera –intervino entonces el Pensamiento de la Negatividad-, jamás ha ocurrido una desgracia tan enorme. Este invierno podremos subsistir a duras penas, pero si la cosecha próxima es igual moriremos todos…

– Yo me acuerdo –dijo entonces el Pensamiento del Pasado-, que hace veinte años ocurrió algo parecido. El pueblo se sumió en un gran sufrimiento y perecieron muchos. Lo sé, cuando se come frutos amargos el dolor puede llevarte a una muerte lenta y dolorosa.

– ¡Solo oigo derrotismos y ninguna solución! –Exclamo el rey con vehemencia.

– Es que es normal, majestad –añadió el Pensamiento del Miedo-, cuando un problema no tiene solución es lógico pensar en un futuro muy incierto. Nos hemos reunido muchas veces y no hayamos respuestas, usted lo ha dicho majestad…

– ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? Esto solo le ocurre al reino de la Mente –repetía una y otra vez el pensamiento del Victimismo.- Todo lo malo nos pasa a nosotros, quizás sería mejor dejarnos morir… ¿que sentido tiene vivir así?

– ¡Basta! – dijo el rey dando un golpe en la mesa.       -Todos vosotros: Pensamientos Dominantes, me estáis volviendo loco, no paráis de hablar y hablar de una forma sin sentido… ¡Basta!

El rey Ego dejo la reunión dando un portazo y dejando a toda la tabla redonda del Carácter en la habitación. Se dirigió entonces a los jardines del castillo, donde después de llorar de pura impotencia, se relajo y respiró profundamente.

Anduvo y anduvo entre sus rosales observando con tristeza que también habían perdido su hermosura. Lo que antes eran las más vigorosas y bellas flores del jardín, se habían convertido ahora en plantas que se estaban secando perdiendo su color, olor y textura.

Apenas podía ver su jardín paseando meditabundo entre la densa niebla. Recordó entonces lo feliz que era paseando por esos lares con su reina Amor. Su amada murió hacía unos pocos meses y el rey Ego pareció morir en vida junto a ella.

Recordó sus besos, sus caricias… y la imagino sonriendo e inundándole de dicha y felicidad. Sumido en el sentimiento de Amor ocurrió algo mágico a su alrededor. Miles de luciérnagas volaban a su alrededor, el rey Ego estaba emocionado ante aquella visión, era como si cada recuerdo de su amada le hubiera traído una oleada de luz en forma de pequeños seres luminosos. Se encontró sumido en una gran paz y tranquilidad, en aquel momento los problemas no existían, solo el Amor recorría cada centímetro de su ser.

Se sentó en un banco del jardín extendiendo sus brazos y jugando con las luciérnagas que no paraban de rodearle. Entonces tuvo una visión extraña y enigmática. A su lado había alguien sentado observándole y sonriendo. El rey Ego sumido en los recuerdos de su amada, no sintió temor ante aquella visión, al contrario, se lleno más aún de tranquilidad y paz.

Observó detenidamente la visión y para su sorpresa era la imagen de si mismo, pero rodeado de una luz blanca increíble. Entonces con voz serena y pausada aquella enigmática figura comenzó a hablarle.

– ¡Hola Ego! Soy la Conciencia.

– ¡Hola! –dijo el rey con cara de perplejidad- ¿Cómo es que no te he visto antes por el reino de la Mente?

– Ego, Ego…. Ego –dijo reiteradamente la Conciencia mostrando una gran sonrisa-. Yo no soy un Pensamiento… yo soy tú.

– ¿Yo? –Dijo confundido el soberano-.

– Así es. Ego y Conciencia permanecemos juntos desde que nacemos en el reino de la Mente. Cuando fuiste un bebe y un niño eras más Conciencia que Ego, pero con el paso de los años al convertirte en adulto te acercaste a tu lado de Ego.  Desde que perdiste tu infancia me perdiste también a mí, pero he de decirte que desde entonces me has sentido como en pequeños destellos en algún momento de tu vida.

– Entonces… ¿Qué diferencia hay entre tú y yo… si somos… uno? –Preguntó dubitativo el rey.

– Solamente hay una gran diferencia –empezó explicando la Conciencia-, el Ego es controlado por sus pensamientos y la falsa realidad que construyen, mientras que yo soy libre y actúo siempre desde el amor.

– No Conciencia, no puede ser. En mi reino soy yo quien gobierna a mis súbditos: los Pensamientos. Ellos no me controlan a mí…

– Ese es tu error, Ego. Tú percibes esta realidad porque lo crees con toda seguridad. Es tu creencia pero no es la auténtica realidad. Para que me entiendas vamos a hablar de la cosecha amarga que hay ahora mismo en tu reino. Desde que murió tu esposa y reina Amor cambiaste la totalidad de la mesa del Carácter: tus Pensamientos Dominantes. ¿Quién de ellos es ahora tu mano derecha y con el que más hablas?

– Con el Pensamiento Negatividad –dijo el rey Ego.

– ¿Y te da alguna solución este Pensamiento Negatividad? –Preguntó de nuevo la Conciencia.

– No, la verdad es que no, siempre me contagia de un terrible derrotismo y termino hundido es la desesperanza y en la desesperación.

– Escúchame –siguió hablando la Conciencia-, el único culpable de que la cosecha haya sido amarga que mantiene desolado al reino de la Mente… eres tú… Ego.

– ¡Pero Conciencia eso no puede ser! ¡Mis súbditos los Pensamientos se encargan de plantar cada temporada la cosecha! Ellos la cuidan, ellos la recogen y después la traen al castillo. ¿Qué culpa tengo yo?

La Conciencia hizo una gran pausa observando a Ego. Sonriendo de nuevo y transmitiendo una gran serenidad y dulzura prosiguió hablando.

– ¿Quién se encarga de seleccionar las semillas de la cosecha?

– Pues mi mano derecha: el Pensamiento Negatividad –dijo sin dudar el soberano.

– Hay una gran verdad que debes de conocer –explicó la Conciencia-, depende de que Pensamiento seleccione las semillas de la cosecha así serán sus frutos: amargos o dulces.

– Entonces Conciencia yo no tengo la culpa, la tiene el pensamiento Negatividad…

– Te equivocas de nuevo Ego… la tienes tú. ¿Quién eligió a este pensamiento como principal consejero y seleccionador de las semillas?

– Yo – dijo tristemente el rey.

– No te entristezcas Ego. Hasta ahora has vivido en la ignorancia y no sabías de la importancia de elegir  bien a los formantes de la mesa del Carácter: tus pensamientos Dominantes. Sólo debes recordar por quien estabas rodeado cuando la reina Amor vivía contigo.

– Es cierto –asintió el soberano recordando-, entonces mi reina Amor y yo tomábamos casi todas las decisiones, y sí, la mesa del Carácter estaba formada por el Pensamiento Alegría, el Pensamiento Gratitud, el Pensamiento Esperanza…

– ¡Te das cuenta Ego de la gran diferencia! ¡Si controlas quien forma parte de tus pensamientos Dominantes controlaras también como serán tus semillas… y por lo tanto como serán sus frutos! Tú decides convertir el reino de la Mente en un auténtico vergel y paraíso, lleno de luz y alegría con los más increíbles frutos dulces y deliciosos; o por el contrario, tal cual tienes ahora tu reino, lo conviertes en un lugar desolado rodeado de tinieblas y frutos amargos.

Después de aquel encuentro el Rey Ego destituyo en pleno a toda la mesa redonda del Carácter. En su lugar hizo llamar de nuevo a los Pensamientos Dominantes que eran antaño  sus consejeros.

El reino de la mente recobró su luz y se convirtió de nuevo en un vergel y paraíso. Los frutos eran ahora exquisitos y dulces, y todos los súbditos: los Pensamientos, se llenaron de júbilo y bienestar. Ya no se percibía intranquilidad, ni tristeza, ni nerviosismo. El reino de la Mente se convirtió en un remanso de paz y serenidad. Incluso el rey Ego dejó de llamarse así para convertirse en el rey Conciencia, recobró el amor volviéndose a casar y fueron por siempre felices.

Paseaba el rey Conciencia de nuevo entre sus bellos y esplendorosos rosales junto a su amada. Desde el nuevo conocimiento que había adquirido, sonriendo y recordando la conversación que mantuvo años atrás con la Conciencia pensó para sus adentros:

“Cuando fui bebe fui Conciencia pura, después al convertirme en adulto fui Ego con destellos de Conciencia. Ahora en mi reino de la Mente he conseguido ser Conciencia… con destellos de Ego.”

 

Lucas acabó así su relato dejando magia en el silencio posterior en su larga pausa. Sabía que aquel último relato había calado muy hondo en cada uno de nosotros. Para nuestra sorpresa no desapareció como hizo en las dos otras ocasiones. Y hablo de nuevo resonando en nuestras mentes sus palabras llenas de emoción y con sabor a despedida.

– Este es el tercer y último relato que os he brindado con todo mi amor, en este fabuloso viaje que estáis realizando hacía vuestro interior.

Recordar siempre que el Ego son pensamientos con los que os identificáis.  Pero vosotros no sois Ego… sois Conciencia. Aunque os parezca extraño nunca encontrareis vuestra Conciencia fuera de vosotros. No forma parte de los pensamientos, nunca la podréis definir con palabras. La Conciencia es vuestro ser interior en su estado más puro.

Un bebe es Conciencia pura. Mirar a los ojos de un recién nacido y encontrareis amor en su esencia, su aura es energía sublime y limpia, él no te juzga cuando te mira desde su mundo, solo siente amor… y de esta forma solo es Conciencia.

Hermanos del alma, recuperad la mirada de un bebe, dejar de juzgar, dejar de etiquetar todo lo que veis. El ser humano que juzgas es solo una prolongación de ti y por tanto debes enviarle amor no dependiendo de los hechos que haya podido cometer.

Todos ocultamos nuestra Conciencia poniendo un gran velo ante nuestros ojos llamado Ego. Pero este Ego crea confusión e insatisfacción. No dejéis que los pensamientos negativos prevalezcan más tiempo en vuestra mente.

No repitáis en vuestra mente una y otra vez vuestras historias cargadas de victimismo hasta la saciedad. No viváis en el pasado… ni en el futuro. Ser Conciencia es vivir en el  presente y disfrutar siempre de cada momento con y desde el amor.

Me despido de vosotros con la satisfacción de haber podido ayudaros para que recuperéis poco a poco vuestra Conciencia. Ojala todos los que hayáis realizado este maravilloso viaje os quitéis por fin todos los velos que el Ego pone ante vuestros ojos. Fuera hay un mundo lleno de luz, color y magia. Descubrirlo por vosotros mismos.

Antes de partir hacía mi otra dimensión os envío todo mi amor y os dejo con el séptimo mensaje para el alma de las mariposas Monarcas.

Queridas almas… ¡ Volveremos a vernos en casa, en nuestro verdadero hogar!

 

“Cuando te liberes de tus pensamientos dominantes negativos,

sabiendo que estos forman parte de tu carácter,

es cuando conseguirás la LIBERTAD.

Actuando siendo Conciencia y no Ego,

convertirás tu vida por siempre en un vergel y paraíso

dando siempre los más preciados y sabrosos frutos.

 

Siempre has tenido, y siempre tendrás, a este huésped llamado Conciencia en tu interior.

La decisión de sacarlo a la superficie es tuya y solo tuya.

Si lo consigues transformaras tu vida para siempre dando respuestas a todas tus preguntas.

Estarás siempre en la frecuencia del amor y te convertirás en taumaturgo de tu propia vida.

 

¿A que estas esperando? Da un paso y entra.

Hay un universo que te ama que quiere abrazarte y cuidarte.

Controla tus pensamientos y serás el dueño de tu destino.

Sé tu, sé en definitiva: CONCIENCIA.”

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Aprendiz de mi propia vida

5766A estas alturas de mi vida no me siento maestro de nada, y sí aprendiz de todo. Cada día que amanece es una nueva oportunidad de llenarme de experiencias nuevas, de adentrarme en los momentos con la conciencia plena de saber que son únicos e irrepetibles.

Quiero romper con la estadística fatal de que nuestros pensamientos son siempre básicamente los mismos día a día. Nos adentramos en los mismos hábitos una y otra vez, hacemos las mismas cosas cada mañana, y repetimos nuestros argumentos y creencias como un bucle sin fin.

Por eso quiero poseer una visión diferente, no quiero disponer de creencias preestablecidas, ni pensamientos fijados en mi mente como letras grabadas a fuego, como certezas absolutas. He descubierto la magia de la vida al comprobar que cuando cambio la forma de mirar las cosas… las cosas que miro cambian. Mi vida completa a dado un vuelco con esta percepción, ya que siendo aprendiz de todo, cada momento que vivo es único para mí.  Único, nuevo y diferente… ya que es la primera vez que llego a cada instante; no es un hábito establecido, no es una regla de mi pensamiento para conseguir una seguridad absurda para caminar por este sendero llamado vida.

Definitivamente he aprendido a vivir sin expectativas, sin esperar nada y al mismo tiempo queriendome sumergirme en un todo. Ahora no voy como un autómata inmerso en miles de pensamientos, ahora me siento despierto con todos los sentidos y observando mi mundo con plena conciencia.

El don de la prosperidad

Conseguir prosperidad no es cuestión de suerte, es un don que todos poseemos.

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Había una vez dos amigos de la infancia que se reencontraron después de mucho tiempo. Uno de ellos era muy rico y el otro pobre. El segundo le pregunto como había hecho para conseguir tanta riqueza.

– Tengo un don -respondió con vehemencia-, todo lo que toco se transforma en oro. Mira te lo demostraré.

Cogió un ladrillo lo toco con su dedo índice y mágicamente se convirtió en oro.

– ¡Es fantástico! -añadió el pobre-, pero… ¡No tengo suficiente para solucionar mis problemas!

– ¡No te preocupes! -le contestó.

Y cogiendo dos ladrillos más los toco con su dedo índice de nuevo y los transformo en reluciente oro.

– ¡Es increíble! … pero… ¡No es suficiente para mi!

– ¡Pero esto es una fortuna amigo! -Respondió incrédulo el rico- ¿Qué es lo que quieres entonces?

Y el pobre añadió subiendo el tono de voz:

-¡Quiero tu dedo!

Reflexión

Hay un mensaje directo de este relato. Tener prosperidad no es tener cosas valiosas, sino poseer la capacidad de transformar en algo valioso todo lo que tocamos.

Es un don innato en nosotros, no es cuestión de pensar en que hay personas que tienen la suerte de tener este don y otros no. Todos disponemos de este valioso don y solo es cuestión de saber utilizarlo.

En el  plano amoroso, por ejemplo, una vez nos enamoramos y conquistamos, para conseguir disponer de prosperidad para siempre, no hay que decir “ya está todo hecho”, sino seguir fortaleciendo la relación para que nunca deje de crecer.

Y en el plano personal, la prosperidad consiste en nunca detenerse en la comodidad de lo seguro. Buscar siempre nuevos horizontes sin temor y miedo. De alguna forma, encontrarse con uno mismo, y junto a la creatividad y la ilusión… querer conseguir siempre algo mejor.

Tenemos un don, un don que solo nos pide estar atentos a la vida, descubrir lo que queremos, soñar y transformarlo en maravillosas realidades.

Ser escritor

Una página en blanco, una idea inspiradora, palabras que se amontonan en mi mente y quieren salir a raudales… jugando y dando forma a lo que deseo expresar.

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Un historia que va cobrando forma, unos personajes que creo dándoles un rostro y un alma. Cierro los ojos y los veo como si los conociera de toda la vida. Me miran y como si de una obra de teatro se tratara esperan impacientes el destino que mi pluma va dibujándoles. Un lugar, una época, quizás mundos que solo existen en mi mente; un sol radiante, una playa , el volar de las gaviotas, el mar golpeando las rocas… una tempestad expresando la fuerza inconmensurable de la naturaleza; un callejón oscuro de una ciudad cualquiera, una silueta que se deja ver entre la niebla, la noche… luces en los edificios que se apagan y se encienden… historias únicas e increíbles tras los ventanales de cada hogar.

Ser escritor es mucho más que escribir, es sin duda  sacar lo mejor de mi alma y expresarlo en palabras.  Muchas veces me he preguntado porque en ocasiones la musa llega sin más y no puedo parar de escribir, y en otras sin embargo me paralizo en un torbellino de pensamientos no pudiendo darles forma.

Ser escritor es indagar, descubrir, investigar… Recopilar datos, hambre de conocimiento para encajar momentos históricos o lugares donde jamás he estado. O viajar hacía un futuro que solo yo puedo ver y crear en mi mente. Si lo puedo imaginar le puedo dar vida de inmediato.

Ser escritor es adentrarte en la máxima libertad, no hay mejor forma de ser libre que sentir volar mi imaginación, no hay mayor deleite que expresar mis propios sentimientos a través delas historias que dan vida mis personajes.

Sí, definitivamente, ser escritor es maravilloso y no pararé de escribir hasta no sacar lo mejor de mi alma en forma de bellas historias.

Almas de papel que están esperándome a que les de vida.

 

Carta a Andreas Lubitz

Querido Andreas:

 

Soy un alma triste que no entiende lo que ha sucedido, soy un alma que se desgarra por dentro intentando indagar y descubrir que es lo que te llevo a hacer algo tan atroz e incomprensible.

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Me dices que tu sueño era ser capitán de Lufthansa y ser piloto de vuelos internacionales, era un bonito sueño Andreas, una bonita forma de trabajar realizando algo que te apasionaba. Pero la vida nos lleva a enfrentarnos con retos que quizás no entendemos en principio, a ti te toco vivir la decepción en mayúsculas de saber con certeza que tu sueño iba a ser truncado por una enfermedad totalmente incompatible con poder volar. Habías saboreado más de seiscientas horas de vuelo como copiloto, volando en el cielo azul e intenso sobre las nubes, eras consciente que estabas solo a un paso de conseguir ser capitán, que todo era cuestión de tiempo y de paciencia. Pero no, esa maldita enfermedad era un muro infranqueable que rompía en mil trozos tu sueño y lo que creías con total convicción que era tu propósito de vida.

Andreas, tomaste una elección nefasta, una salida ilógica e incomprensible. Creeme, la vida nos pone ante situaciones difíciles para adentrarnos en nuestro mundo interior. Sentiste rabia, dolor y sufrimiento por lo que te estaba sucediendo, pero no encontraste las respuestas que buscabas con desesperación. Tu enseñanza ante tu nefasta realidad era saber cual era tu principal propósito de vida. Andreas, ser capitán de vuelos, escritor, periodista o cirujano son etiquetas que nos ponemos como seres humanos, confundiste tu sueño con una obsesión que te llevo a un callejón sin salida.

El verdadero propósito de vida no es otro que amar de forma inconmensurable a todas las personas con las que convivas a lo largo de tu camino, esta es la verdadera vocación de cualquier ser humano. Da igual lo que seas en la vida, lo importante es que sientas esta gran verdad. Fluir ante los acontecimientos de la vida es todo un arte que hay que aprender con dedicación, paciencia y, sobre todo, con mucho amor.

Pero Andreas, tu terrible elección te llevo a atentar contra la vida humana, acabaste con ciento cuarenta y nueve vidas que aún se estarán preguntando que pasó, que aún se estarán preguntando porque lo hiciste. Tu compañero Patrick golpeó la puerta una y otra vez, intento derribarla desesperado porque no querías abrir, él era consciente de que el avión perdía altura, no entendía nada, y sabes algo Andreas, creo que ni tu mismo sabías lo que estabas haciendo. Para ti era una forma de acabar con una pesadilla que no tenía fin, morir sobre un avión era quizás algo poético, terminar con tu vida volando, algo que tu realidad te pedía a gritos, una realidad inundada de oscuridad y tinieblas.

El final de tu historia es terrible Andreas, tú lo sabes. Después de escribir mi última novela supe que no puedo ni juzgarte ni acusarte de nada. Yo soy también tu, capaz de hacer lo mejor y lo peor como ser humano. Pero también soy cualquiera de las almas que vieron como sus cuerpos quedaron rotos en aquella ladera de la montaña y sus vidas interrumpidas con miles de momentos todavía por vivir. Soy Hitler que acabó con miles de personas por una estúpida creencia que creí como una gran verdad, pero también soy un alma que sufrió lo indecible en un campo de concentración. Soy un suicida cargado de explosivos que quiero entrar en el paraíso por derecho propio atentando contra infieles que creo que caminan en el infierno, y soy el que esta en el lugar equivocado muriendo de forma súbita por culpa de una persona-bomba.

Andreas, quiero acabar esta carta animándote a que sigas indagando en el verdadero propósito de vida, jugamos en un tablero  sin dados, ni cartas de suerte, cada casilla del tablero nos lleva a lugares increíbles por vivir, a una gran aventura, al descubrimiento de unas reglas llenas de magia y de encantamiento. Luces y sombras, felicidad y sufrimiento, nirvana y samsara, pero con la seguridad y certeza de que pase lo que pase al final encontraremos un lugar lleno de paz, libertad y amor inconmensurable.

Te amo Andreas, ahora lo sé… todos somos uno.

Luces y sombras

Las cosas son como son. Independientemente de si piensas positivamente o negativamente, hay hechos que suceden en nuestras vidas que ocurren sin mas. Lo importante es saber que hacer con estos hechos y saber actuar siempre desde el amor.

Sentir tristeza es un derecho humano cuando nos ocurren situaciones de sufrimiento. Pero es un periodo de transición, un duelo temporal que nos alivia el alma y nos trae de nuevo al sosiego, a la paz de espíritu y por tanto al amor.

luces y sombras

Si no sintiéramos nunca la tristeza no valoraríamos la alegría, porque sería un sentimiento innato en el ser humano.

La vida esta llena de luces y sombras. De momentos de amor y de momentos de sufrimiento. Lo importante es sabes siempre encontrar la luz de retorno a través del amor.

En la escuela de la vida aprendemos cuando amamos y cuando sufrimos. Todo forma parte de vivir.

Pensar que si siempre me mantengo en frecuencia de amor entonces  me llegarán acontecimientos buenos, es falso. Tan falso como que los problemas y el sufrimiento vienen solos, no los atraemos dependiendo de nuestro grado de positivismo. Las cosas suceden porque si.

Lo que si depende de mi es transformar más rápido o más lento mi sufrimiento en amor… mi tristeza convertirla de nuevo en amor y retornar a mi felicidad.

La poderosa fuerza del amor

Tengo una mezcolanza de creencias en mi mente. Sigo creyendo  que la felicidad se consigue permaneciendo mi espíritu en una frecuencia elevada de amor. Creo que las casualidades no existen,  y muchas situaciones o vivencias las recibo en mi vida en forma de magia. Magia elevada de buenos sentimientos que me trae mi fuente.

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Pero también soy consciente de que los problemas o las vivencias con sufrimiento o dolor no siempre las atraigo yo. Quizás a veces cada uno dependiendo del grado de negatividad pueda atraer “cosas malas” a su vida, pero mi creencia ahora es que la mayoria de las veces me tengo que enfrentar ante situaciones de dolor que me vienen gratuitamente a mi vida. Depende de como actue para volver a encontrar el retorno a mi frecuencia de amor.

Tristeza, dolor, sufrimiento, depresión… Son facetas que forman parte de nuestro ser y no por ello debo rechazarlo. Son momentos de transición, parentesis en mi propia vida que me pueden ayudar a crecer espiritualmente sin dejar el amor a un lado.

Incluso hace falta muchas veces rabía interior para poder levantarme del suelo y tener la confianza en mi mismo para pensar que nada puede ni podrá conmigo, nada podrá tumbar mi espíritu si me elevo con la fuerza poderosa de mi amor.